iPlay VIII, empieza la semana con una sonrisa




iPlay

El iPlay cambia, eso sí lo hace para bien. En primer lugar, nuevo día. A partir de hoy el lunes será el día elegido para disfrutar de nuestra recopilación semanal de juegos para tu iPhone. Y sí, hemos dicho semanal, pues a partir de ahora, tendrás tres nuevos juegos cada lunes. ¿Qué mejor manera de empezar la semana?

Cuando me propusieron hacer de esta sección un post semanal, al principio pensé que el mayor problema era tener juegos sobre los que escribir. A pesar de la enorme cantidad de aplicaciones y la discreta variedad de tipos, en realidad me encuentro con dos problemas: la escasez de originalidad (algo que al parecer se está dando mucho en Hollywood en los últimos tiempos) y la calidad de los juegos.

Seamos claros, no porque sepas programar y tengas un buen diseñador, vas a hacer un buen juego. Hace falta algo más y, a veces, mucho más. Afortunadamente puedes tirar de muchos aspectos si no sabes inventar nada revolucionario: la nostalgia, los clásicos, el diseño, etc. Así que esta semana vamos a hablar de tres juegos muy distintos, pero que tienen en común lo de guiar algo por un circuito. Un coche en dos casos y un robot hecho en casa en el tercero. Adelante con ello

Mailboxing

Recuerdo un juego muy antiguo, de esos con pixeles del tamaño de una bombilla, en el que guiabas un chaval en bicicleta, por un barrio repleto de chalets, con el objetivo de entregar periódicos frescos. Este juego de Asketic LLC tiene algo de aquello, pero el chaval en cuestión ha crecido y no solo va en coche, sino que debe de tener alguna deuda pendiente con la sociedad, porque se divierte a romper buzones de correo con bate de baseball.

En realidad, el personaje cambia a medida que desbloqueas nuevos, pero la idea de fondo no cambia. Conduces tu coche por un barrio lleno de cruces y curvas, esquivando manchas de aceite y recogiendo latas de gasolina, sin las cuales te queda sin energía e inevitablemente el juego termina.
Por si fuera poco, otros coches van cruzándose por tu camino, junto con peatones y coches de policías que, si acaban hartos de ti, empiezan a perseguirte hasta que consigan atraparte. Mientras tanto, sacas el susodicho bate y te ensañas con los pobres buzones (sí, de esos americanos con la banderita roja que se levanta), que acaban hechos pedazos.

El diseño es muy sencillo, en colores planos y un poco transparentes, de viejos dibujos animados, todo ángulos y trazos limpios. Los mandos son muy simples: inclinas el iPhone para conducir el coche y tocas los buzones para romperlos, aunque para eso tienes que estar cerca y en el mismo lado de la carretera. Recoger los bidones de gasolina es tan sencillo como pasar sobre ellos. ¡Pero ojo! Si pegas a peatones so coches, vas perdiendo gasolina y si te estás quedando sin ellas, tienes que agitar el iPhone para seguir unos metros más, si tienes suertes hasta un bidón.
A medida que avanzas, hay buzones dorados, cubos de la basura y otras cosillas. Los personajes son hilarantes, empezamos con Hairy Viktor, que tiene aspecto de matón de barrio, para pasar a Babushka, una terrible ancianita, Red Crocodile, un encapuchado pelirrojo, Von Der Bear que supongo que es un oso blanco, el general Hanz que es nada menos que un pingüino en un tanque y finalmente Mr. Schneider, un tipo duro con pintas de mafioso armado con una pistola. Este último se obtiene haciendo un tweet y merece la pena.
No te puedo asegurar miles de horas de diversión, ni que vayas a desear una versión para consola, pero es sencillo, dinámica, con un diseño bonito y hay que admitir que tiene gracia. ¿Te ha gustado?, pues está disponible en el Appstore por el módico precio de 0.79€

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Paper Racer

Paper Racer es de esos juegos de coches que empiezan con una idea sencilla y se hacen grandes. Es una creación de Black Coal Studio, que cuesta un poco más que lo habitual: 1,59€, pero que los merece todos.
La idea es simple, tan solo carreras de cochecitos, de esos de metal que todos hemos tenido alguna vez, que se lanzaban en circuitos improvisados hechos de cualquier cosa. Y ahí está la gracia: los circuitos están realmente dibujados sobre papel de cuadros o hechos con materiales de fortuna, como cuando éramos pequeños y nos divertíamos con las cosas más sencillas y cuatro cochecitos con la pintura descorchada.
Hay 16 circuitos y varios coches, pero incluso podemos crear nuestro propio coche a nuestro gusto, ¡ subiendo una foto!

La resolución es espectacular (funciona para retina) el diseño de los menús y los fondos es encantador y en general es jugable. Black Coal ha mantenido los mandos al mínimo, siendo suficiente solo tu pulgar derecho para hacer las curvas y acelerar. La física es bastante real e incluso un poco graciosa, no nos olvidemos que se respeta la de unos cochecitos de metal y plástico.
Las modalidades de juego son la Estación de Competición, en la que vamos ganando circuitos a medida que avanzamos y el desafío contra el tiempo, con el que se accede al ranking mundial de Paper Racer. En definitiva, si te gustan los coches y añoras las horas pasadas en la calle con tus amigos, es demasiado gracioso como para perdértelo. Como ya decíamos, lo tienes disponible para tu iPhone por 1.59€, pero si tienes un terminal Android estás de suerte, pues podrás descargarlo desde el Play Store de forma gratuita.

Disponible Google Playappstorebadge

Toca Robot Lab

A decir la verdad, me encuentro en dificultad a la hora de clasificar este juego. Es muy sencillo, original tanto en el concepto inicial como en el diseño y no requiere mucha habilidad jugarlo. Digamos que se basa más en lo atractivo y algo naif del conjunto que en el juego propiamente dicho.
Al principio, los de Toca Boca nos proponen crear nuestro propio robot a partir de piezas que deben de haber montado con desechos de una chatarrería. Pero ahí precisamente es cuando se hace bonito. elegimos piernas, cuerpo, cabeza, brazo derecho y brazo izquierdo entre una enorme variedad de posibilidades. El aspecto es de esas fábricas de robot de los cuentos, todo engranajes, piezas medio oxidadas y recauchutadas, que se montan en una caja de cartón.
Una vez terminado nuestro flamante robotito, pasamos a un circuito hechos con cartulina, papel, ceras y cosas que podríamos encontrar en un estuche del cole. Ahí tenemos que ir guiando la criaturita en busca de tres estrellitas, gracias a que tiene unos jet implantados en las suelas y va volando por doquier. Para encontrar las estrellas a veces tenemos que desplazar cosas, hacerlas caer o apartarlas de nuestro camino. Cuando las tengamos, seguimos las flechas hasta encontrar un imán gigante que se nos lleva y vuelta a empezar desde cero.

No requiere casi habilidades, aunque a medida que se avanza la cosa se hace un poco más complicada, pero el mini viaje del robot es ameno y explorar el laberinto de cartulina, bolitas estrelladas y bastoncillos de colores es muy , muy gracioso, sobre todo para los más pequeños.
Tal vez sea un poco caro, porque por sus 1,59€ quisiéramos algo más de dificultad, unos puzles más complicados, unos enemigos o qué sé yo. Diría que le falta algo, pero hay muchas personas que no buscan un juego difícil, lo que buscan es pasar el rato dando vueltitas con un robot hecho por sí mismos y, en ese sentido, Toca Boca ha acertado.

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Y de nuevo toca despedir un nuevo iPlay, aunque en este caso, la espera hasta el siguiente será mucho más breve. Recordad, el próximo lunes más y a ser posible, mucho mejor.




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