Android, Aristóteles y el término medio




Android, Aristóteles y el término medio

Para entender todo esto, debemos retroceder en el tiempo. No a la Grecia de Zeus, el Olimpo y los dioses, nuestro viaje nos lleva mucho más cerca, concretamente al otoño del año 2008. A primera vista, es una fecha que no nos dice nada, pero si hacemos un poco de memoria, entenderemos que fue una época clave en el mundo de la telefonía móvil, la primera piedra sobre la que se articuló toda una revolución tecnológica que aun hoy sigue adelante. Pero hagamos memoria y dibujemos un poco el panorama.

 

Por aquel entonces, Apple revolucionaba el mundo de la telefonía móvil con su iPhone 3G y su sistema operativo iOS, batiendo records de ventas por todo el mundo y enseñándonos otra forma de concebir la telefonía. Mientras tanto, los finlandeses de Nokia seguían dominando el mercado gracias a Symbian, el cual había adquirido recientemente en una apuesta firme por dicho sistema operativo, presente en terminales de marcas como Motorola, Sony-Ericsson y, a priori, la única alternativa que parecía capaz de plantarle cara a los de Cupertino con su poderoso iPhone.

 

Asistíamos expectantes al lanzamiento de terminales como el N96 de Nokia, un super-telefono del momento o el 5800, también de los finlandeses, el primer smartphone de pantalla táctil realmente asequible. Incluso los coreanos de LG maravillaban al mundo con su Viewty y su cámara de 5Mp. Desconfiábamos aun de que la tecnología táctil fuera una apuesta real y, lo más importante, observábamos incrédulos como Google, el gigante de internet, anunciaba un sistema operativo llamado Android. Un intruso en un mundo que no parecía dejar lugar a mucha competencia, un novato que entraba con fuerza prometiendo ser el futuro.

Quien se hubiera imaginado entonces el escenario actual. Nokia pierde cuota de mercado a un ritmo alarmante s favor de un Android que sigue escalando con fuerza, en un arranque que dura ya varios años y que no tiene pinta de menguar. Marcas un día fieles a Symbian como Motorola, Sony-Ericsson, Lg o la propia Samsung han jurado pleitesía al SO de Google, hasta el punto de fabricar el Nexus S, segunda edición del Smartphone oficial de Google (en el caso de Samsung) o servir como plataforma de desarrollo para Android 3.0 Honeycomb, versión dedicada para tablets (caso de Motorola y su Xoom).

Incluso la propia Nokia, dueña y mayor precursora de Symbian, ha tenido que salvar los muebles firmando con Microsoft, apostando por alternativas como Meego y relegando a Symbian a una versión secundaria para móviles de gama baja (una especie de bada, pero para Nokia)Ahora mismo, en un mundo en el que las generaciones de móviles se suceden entre ellas a un ritmo frenético, donde términos como dual core, Tablet o 3D pasan a ser algo común, encontramos dos corredores en cabeza mientras el resto del pelotón trata, a duras penas de seguirles el ritmo. Y estos corredores de fondo no son otros que la revolucionaria Apple seguida cada vez más de cerca por aquel intruso por el que pocos apostaron. Android ha ido creciendo hasta convertirse en pionero, hasta convertirse en ejemplo del mismísimo Steve Jobs, que ha tenido que mirar hacia allí y adaptar algunas de sus bondades a su iOS 5.

Pero, ¿Cómo hemos llegado a este punto? Pues es aquí, amigos, donde encontrareis sentido a tan rebuscado tituló, pues Aristóteles definió un día la virtud de la siguiente manera. “La virtud consiste en saber dar con el término medio entre dos extremos”.

Y eso es, ni más ni menos, lo que ha hecho Google con Android. Ha conseguido crear un SO para todos, ha sabido aunar la simplicidad de iOS y las enormes posibilidades que Symbian ofrecía con sus custom Firmware. Ha conseguido que siempre haya un Android para cada tipo de usuario. Si quieres un móvil fácil de usar, algo a lo que no necesites dedicarle más tiempo del necesario, Android es para ti. Pero si lo que quieres es un terminal al que sacarle jugo, Google te ofrece un sinfín de posibilidades en forma de Custom Roms, kernels, scripts y, en un nivel menos complejo unas posibilidades de personalización infinitas.

Han conseguido en definitiva, unir dos extremos en un término medio que, si bien aspiraba a conquistar el mundo, ahora lo está consiguiendo. Todos sabemos que el rival no va a ser fácil de vencer. Sabemos que Apple no se va a echar a un lado y mirar. Pero igual que en aquel otoño de 2008 nos parecía casi utópico que ese gran desconocido ocupara el lugar del todo poderoso Symbian, ¿Por qué no pensar que es posible destronar a Apple? ¿Por qué no soñar con que en el futuro sea la libertad la que reine en este mundo de 3G, pantallas táctiles y micro ordenadores de bolsillo? Desde luego, hoy nadie sabe cómo acabará esta guerra. Pero yo sí que se algo, que mientras continúe, nosotros, los usuarios, seremos los primeros vencedores. Y que, mientras haya algo que contar, estaremos aquí para contártelo.

 

 

 

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