3 Razones para pagar por las aplicaciones




google-play-store-descargaSí pensamos por un momento en el principal atractivo que nos ofrece nuestro smartphone Android hoy en día, nos daremos cuenta rápidamente de que se trata de su habilidad para realizar casi cualquier acción que se nos ocurra, desde cuestiones tan sencillas como traernos noticias o comunicarnos con el mundo por las redes sociales, hasta realizar tareas complejas o administrar algunas partes de nuestro negocio. Pero si esto es posible es porque contamos con un extenso ecosistema de aplicaciones llamado Google Play Store, capaz de ofrecernos cientos de miles de herramientas capaces de aportar varias alternativas diferentes para casi cualquier tarea que se nos ocurra. Herramientas que además que un gran número son gratuitas y, en el caso de las que no lo son, abarcan un abanico de precios de lo más amplio. Sin embargo este gran sistema no es para siempre y corremos el riesgo de acabar con el sí no lo cuidamos.

La razón de plasmar esta reflexión aquí, parte de una situación que viví hace unos días en el trabajo. Un compañero y yo, ambos usuarios de Android, hablábamos sobre las aplicaciones que habíamos comprado en Google Play y cual de ellas había sido nuestra mejor inversión. En ese momento entró en la conversación un tercer usuario de Android, el cual decidió sacar su smartphone para enumerar el gran número de aplicaciones de pago que había descargado de forma ilegal, jactándose de no haber gastado un céntimo en aplicaciones. Lejos de la felicitación que esperaba nosotros le reprendimos, a lo que él nos contestó “¿Por qué voy a pagar por algo que puedo tener gratis?”… Vamos a ver porque

Para siempre y sin complicacionesgoogle-play-store-descarga-2

Esa es una de las principales razones prácticas para comprar una aplicación en Google Play en lugar de descargarla de los distintos markets alternativos. Cuando yo pago por una aplicación, pago por actualizaciones y mejoras instantáneas de esa aplicación. Pero lo más importante, es que voy a tener acceso a dicha aplicación y a dichas actualizaciones independientemente de que cambie de teléfono, pues una vez que yo pague esa aplicación podré instalarla todas las veces y en todos los dispositivos que quiera. De esta manera, si cuento con varios dispositivos con Android, la aplicación que he pagado una vez me servirá para todos ellos y si mañana cambio de smartphone no habrá que volver a pasar por caja, mis aplicaciones pagadas seguirán allí.

Por contra, cuando decidimos descargar la aplicación usando medios como aptoide o Black Market la cosa es muy distinta, comenzando con ser capaces de encontrar la última versión de esa aplicación, que sea compatible con nuestro dispositivo y que funcione como debe. En primer lugar y aunque la aplicación aparecerá en la sección de mis aplicaciones de Google Play e incluso nos avisará de las actualizaciones disponibles, estás no se podrán realizar vía Google Play, sino que tendremos que volver a buscar por Internet la nueva versión y en muchos casos, probar varias de esas versiones hasta dar con una que funcione relativamente bien en nuestro dispositivo. Sobra decir que ese mismo proceso es el que tendremos que realizar para cada actualización de cada aplicación descargada ilegalmente y por supuesto, para cada uno de nuestros dispositivos. En ocasiones una gran cantidad de tiempo invertido para ahorrarnos cantidades que en la mayor parte de los casos no superan los 2€.

Sin riesgos

A todo esto hay que añadirle el riesgo de desconocer completamente la procedencia de la aplicación que estamos metiendo en nuestro teléfono. Aquí me viene un curioso caso que tuvo lugar hace un par de años, cuando un hacker creo un malware que, disfrazada de versión pirata de una aplicación con un precio de 1$, robaba datos sensibles del terminal, enviaba un SMS a todos los contactos de nuestra agenda con el texto “Hey, acabo de descargar una App pirateada desde internet, Walk and Text para Android. Soy estúpido y tacaño, solo costaba 1 $. No robes como hice yo” y por último nos incitaba a reflexionar y a revisar nuestra factura telefónica (recordemos que por aquel entonces los SMS se pagaban). Por supuesto, nadie nos puede asegurar un sistema 100% libre de malware, pero desde luego que los filtros que nos ofrece una tienda de aplicaciones como Google Play, la tienda de aplicaciones de Amazon o iOS son infinitamente superiores.

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La gallina de los huevos de oro

Como decíamos al principio, uno de los principales atractivos del mercado de los smartphones hoy en día es la cantidad de aplicaciones que tenemos a nuestra disposición. Esto nos permite contar siempre con distintas alternativas para cualquier función que necesitemos realizar y, en la mayoría de los casos, a precios asequibles para casi cualquier bolsillo y que rara vez sobrepasan el umbral de los 3 o 4 euros. Sin embargo a veces olvidamos que si esto es posible es porque se trata de un negocio. Los responsables de estas aplicaciones, que en muchos casos son gente como tu o como yo que hacen esto con el fin de sacar un extra al mes, contando con escasos márgenes de ganancia, hacen su trabajo porque consiguen beneficios. Pero, ¿Qué pasa cuando estos beneficios no llegan? Pasa que los desarrolladores se ven obligados a tomar medidas para recuperar las pérdidas. Medidas que pueden pasar por aumentar el precio de las aplicaciones, recortar funcionalidades, reducir la frecuencia de actualizaciones y en muchos casos, abandonar el desarrollo de la aplicación.

Lo peor de todo es que en todos estos casos los que perdemos somos los usuarios, que corremos el riesgo de acabar viendo reducida no solo la calidad de las aplicaciones disponibles, sino también la cantidad de las mismas.

Una vez más y antes de terminar quiero volver a hacer hincapié en que este artículo no tiene en ningún momento la intención de juzgar o demonizar a nadie. ¿Quién puede decir que nunca ha descargado una película, un disco o algún juego para su Pc? Yo desde luego no puedo decirlo. Sin embargo, me parece importante resaltar los motivos que hacen que vea importante pagar por las aplicaciones que utilizamos, así como resaltar los riesgos de no hacerlo en muchos casos.




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